El concepto de CRO hace referencia a la optimización de conversiones de un producto digital, por lo general, de una página web.

Y ¿a qué nos referimos con conversiones?

Dependiendo de la página web, hará referencia a rellenar un formulario o a la misma compra del producto, por ejemplo. Así pues, la tasa de conversión, que es la métrica que intentamos optimizar, proviene de un cálculo muy sencillo:  si recibimos, por ejemplo, 1.000 usuarios a nuestra página web y, de estos 1.000 finalmente compran 10, significa que la tasa de conversión es del 1%. A partir de ahí, nuestro objetivo es que este porcentaje aumente haciendo que el mismo tráfico sea más rentable, y es aquí donde entra el CRO, la optimización de conversiones.

Teniendo en cuenta que con un producto digital siempre acaban apareciendo patrones con los que podemos ver y analizar el comportamiento del usuario, nuestra metodología se divide en dos parámetros:

  1. Cuantitativo: el cual consiste en analizar datos, estudiar patrones e identificar oportunidades a través de esas cifras numéricas. Con éste, intentamos seguir una regla muy simple y es que “si algo ya funciona bien, aún puede funcionar mejor”. Con una simplificación de todos los números, nos planteamos dónde hay buen rendimiento y cómo podemos explotarlo para que mejore aún más, y es que siempre será más fácil mejorar sobre algo que ya funciona que no sobre algo que no nos da resultados.
  2. Cualitativo: con el que tratamos de identificar y entender posibles fallos que son subjetivos a efectos del ser humano. ¿Y cómo lo testeamos? Por un lado y, de manera anónima, invitando a usuarios a hacer pruebas y ejercicios que nos den resultados y patrones de comportamiento y, por otro lado, con encuestas y grabación a través de software del acceso de los usuarios a la página web correspondiente.

A partir de ahí pasamos a las dos últimas fases. Por un lado, la Definición de la Hipótesis “Si yo hago ‘A’, debería ocurrir ‘B’”. Esta hipótesis la medimos con un TEST que nos permitirá obtener un resultado positivo que nos permita compararlo con otro y, por otro lado, realizamos una copia de esa página y/o producto de tal manera que, el 50% de los usuarios ve el control y original mientras que, el otro 50% ve la nueva variación mejorada. Llegados a este punto, es cuando debemos analizar si la tasa de conversión mejora dentro de un plazo concreto y si la misma aumenta o baja, de tal manera que, si sube, podremos afirmar que la variación es mejor que el control, ya que se ha impuesto a ella.

Dos ejemplos de clientes con los que hemos aplicado este sistema y han resultado ser casos de éxito han sido Rituals, con el que llegamos a mejorar la tasa de conversión en móvil un 50% y la editorial Salvat, con la que obtuvimos entre un 30% y un 50% de media de mejora.

En resumen, al final, la idea es tan sencilla como optar por “Mejorar sobre la mejora”.

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